Con cierto regocijo y curiosidad al mismo tiempo, leo una noticia sobre un nuevo entendimiento entre el puerto de West Palm Beach y Cuba, siendo esto un paso que al parecer le lleva una gran ventaja a Miami. A continuación les traslado el contenido de la nota de prensa.
Acuerdo portuario Cuba-EEUU
“Por fin la Embajada de Cuba en Washington me envió un comunicado diciendo que ellos estaban preparados para firmar un acuerdo de entendimiento” , explicó el Director Ejecutivo del Puerto de Palm Beach, Manuel Almira a Telemundo Miami.
Tras la firma de este documento entre Palm Beach y la Asociación de Puertos de Cuba, para el cual ministros y funcionarios cubanos arribaran a Estados Unidos, “quedará en manos de las empresas navieras tomar los próximos pasos”, indicó Almira.
En 1957 el intercambio comercial entre Estados Unidos y Cuba había alcanzado su punto más alto, cuando más de medio millón de toneladas de mercancías se comercializaba entre las dos naciones.
“El puerto de Palm Beach tuvo más comercio con Cuba que cualquier otro puerto de Estados Unidos”, recordó el ejecutivo portuario estadounidense.
Como no es secreto para alguien, el Puerto de Miami, tiene una capacidad incalculable para el trasiego de mercancías cuyo espacio para contenedores es grande. Como una llave entre Estados Unidos y el resto de Caribe y la América del Sur, Miami habría podido absorber -, aunque de hecho lo hace en parte – toda la operación sin excluir a la cercana Cuba, con sus once millones de consumidores, que ya se muestra como apetecible para el mercado entre ambas naciones, en otras partes y gracias a las pequeñas aperturas que nos dejo el presidente Barack Obama.
Además de todas, todas, el nuevo Puerto del Mariel, muy cercano a la capital cubana, les resultan de una competencia muy grande también y no es visto con buena cara por algunos.
Con esta noticia de que la vecina norteña Palm Beach se adueñará, al menos por el momento, de estos servicios, deja a Miami muy mal parada. Sin temor a equivocarnos, tenemos la sospecha de que la presión política de unos pocos pero muy influyentes personajes, ha superado a las decisiones empresariales, cosa que no ocurre en ninguna otra área del país. No olvidemos que los Menéndez, Rubio, Sire y comparsa, junto a Curbelo, Diaz- Balart y Ros, siempre están a la caza para impedir cualquier intercambio que beneficie a lo que ellos llaman el “régimen castrista”. El pueblo cubano les importa un bledo.
De todas formas Miami está perdiendo espacios que se lo han tomado casi por asalto, empresas de alimentos del Golfo de México en el sur americano, hasta Tampa, cosa que puede costar hasta empleos futuros por aquí, como sucede en cualquier negocio entre ambas partes. La enfermedad del extremismo, será imparable mientras sigan los mismos personajes dirigiendo la política exterior económica y social del país con relación a Cuba. Sigue siendo una vergüenza. Veremos lo que podría hacer el nuevo presidente – negociante – impuesto, Donald Trump.
No olvidemos las certeras y visionarias palabras de Vladimir Ilich Lénín, cuando sentenciaba: “Rásguenle la piel a un extremista y encontraremos a un oportunista”.
Les habló, “Desde ¿Miami”, Roberto Solís.










