Muchas veces en la vida nos equivocamos y hay decisiones y acciones que se toman donde nos fallan los cálculos de las condiciones objetivas y subjetivas sobre los resultados de nuestros actos. Si nos referimos al proceso revolucionario en sus momentos insurreccionales durante los últimos años de la dictadura batistiana, veremos que se lograron muchos triunfos pero también fracasos que costaron la vida a importantes cantidad y calidad de jóvenes revolucionarios
La masacre en el desembarco de los combatientes del Corinthia, el ataque a Palacio Presidencial y Radio Reloj, el asesinato de líderes del Directorio Revolucionario, Machadito, Fructuosos, Carbó, Joe, en solo un d´pia además de “Tato” Rodríguez Vedo y El pájaro Loco, Pedro Martínez Brito, en otra ocasión. La revuelta militar del 5 de septiembre en Cienfuegos, el asesinato de Frank País en Santiago de Cuba, el crimen de “el Curita” en La Habana, entre otros, pero el que por su posible resultado de envergadura, debió costar demasiado al proceso insurreccional, fue sin dudas, la frustrada Huelga del 9 de abril de 1,958. Ayer precisamente se cumplieron 59 años de esa fecha. Alrededor de un centenar de guerrilleros urbanos cayeron en ese crimen de la dictadura, que incluyó torturas en muchos casos entes de la muerte, en aquella acción en toda la isla. Por lo que a mi corresponde, perdí compañeros insustituibles donde la cuota de mártires fue de siete en El Cotorro, mi ciudad natal.
Recordando anécdotas posteriores que explicarían – no justificarían – la pérdida de importante elementos claves dentro del proceso, nos referimos al análisis que realizó, tiempos después, el actor principal de esa acción, el Dr. Faustino Pérez. Aquí van sus conclusiones textuales de entonces:
«Al analizar los factores del fracaso, llegamos a la conclusión de que no son imputables al pueblo y ni siquiera a la organización, sino a lo siguiente:
- a) Falta de clima previo, que debió ser producido por una serie de hechos violentos que hicieran que el paro no fuera más que la culminación lógica del mismo.
- b) Método inadecuado para la convocatoria. Por querer mantener en secreto la fecha; para evitar que la dictadura tomara medidas especificas, no pusimos nuestros cuadros organizados a funcionar para que la consigna fuera llevada a todos los sectores y personas, creando con ese solo hecho cierta agitación y expectación indispensables.
- c) La escasa intensidad que presentó el sabotaje eléctrico y de las plantas de radio, cuando se esperaba la supresión total de ambos servicios.
- d) La actitud un poco cerrada que se mantuvo frente a la posibilidad de coordinación o colaboración por parte de otros factores.
A nuestro criterio, todos estos factores sumados tuvieron mucho que ver en este fracaso momentáneo del movimiento de huelga en La Habana.
En cuanto al resto de las provincias, hubo bastante respuesta en algunas, y en otras, como Oriente, la cosa fue casi total. Allí, y también en lugares de Las Villas y Pinar se mantiene e incrementa la lucha de guerrillas además de las columnas ya bien nutridas de las montañas orientales (…).»
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís










