Traducido del más allá por Max LesnikEl Duende regresa a la palestra desde el mundo de los muertos cumpliendo la promesa de volver del más allá sólo al reclamo de las circunstancias, aunque no será como antes de manera diaria, sino solo de vez en cuando, como quien dice para no perder la costumbre.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, al responder a las restricciones de visados que Estados Unidos ha impuesto contra varios altos cargos del Gobierno cubano –incluido él mismo– asegura que el país norteamericano está molesto porque la isla caribeña mantenga su independencia.»Lo que molesta a EEUU de Cuba es la verdadera independencia, que no gobiernen aquí las transnacionales, que tengamos salud y educación gratis, que no pidamos permiso para condenar crímenes como el de Israel y EEUU contra los palestinos»,
¡Ay, mi madre! Si la política fuera un casino, Narquito Rubio sería el rey de las tragamonedas: tira la palanca, repite las mismas payasadas y espera que los cubanoamericanos le sigan soltando sus centavos. Pero esta vez, el senador “Liberador” (libre de cerebro, libre de ideas) se ha superado: prohibirle a Díaz-Canel entrar hasta a la ONU… ¡el diablo ya vive en Washington!
Hay que ser ciego, tonto o Marco Rubio para no ver el doble rasero. EE.UU. recibe a dictadores de Arabia Saudita y otros tantos andares pero a Díaz-Canel ni para tomarse un cafecito en la ONU. ¿Por qué? Porque el bloqueo a Cuba no es política exterior, es campaña electoral eterna.Rubio y sus compinches llevan 67 años con el mismo libreto: “El régimen se cae mañana”. Y mientras, el pueblo cubano sufre el bloqueo, los de Miami no pueden mandar remesas, y los únicos que prosperan son los lobbystas anticastristas llenándose los bolsillos. El Odio Como Negocio. Rubio, el hombre que no pisa Cuba ni con un telescopio, ahora quiere vetar hasta el aire que respira Díaz-Canel. Pero, ¿saben qué no ha vetado? Las leyes que empobrecen a las familias cubanas con sanciones absurdas.
El sufrimiento de un pueblo al que dice “liberar” mientras firma leyes que le quitan hasta el derecho a recibir medicinas.
¡Qué casualidad! Cuando un cubano en Miami pide cambio, lo tildan de comunista.
Conclusión: Menos Show y Más Cerebro.

El Duende no está pidiendo un Nobel para Díaz-Canel pero prohibirle entrar a la ONU es un chiste malo. Si de verdad quieren “democracia” para Cuba, ¿no sería mejor dejar de estrangularla y dejar que su pueblo decida sin presiones ni hambre políticas?
Pero no… es mejor seguir con el circo: Marco Rubio, el “libertador” que nunca liberó nada, sigue repartiendo odio como si fuera pan con mojo… y los cubanos, aquí y allá, pagando los platos rotos.
Antes de despedirme, me dicen que El Nuevo Herald está a la venta al mejor postor. ¿ Lo comprará un hijo de Donad Trump? Son rumores, son rumores. Ahí se las dejo y los pongo a pensar.
¡Hasta la próxima, que el Duende siempre regresa de mi tumba fria. BAMBARAMBAY










