
El tal Almagro anda de viajante itinerante por todas las capitales del continente americano armando la estrategia norteamericana contra Venezuela y Cuba en empeño inútil por desacreditar a ambos gobiernos como si fuera ese “Ministerio de Colonias” del cual es su vocero, el que tiene el poder supranacional para decidir cual califica como “democrático” según el patrón establecido por el gobierno de turno de Estados Unidos.
Según me cuenta un amigo uruguayo que fuera compañero de estudios del señor Almagro a este en las aulas universitarias le tenían por baboso y tonto de capirote, por lo cual le apodaban “El Guanajo”. Andando el tiempo “El Guanajo” uruguayo ha llegado al cargo de Secretario General de la Organización de Estados Americanos, la tristemente célebre OEA que tiene su sede en Washington con hilo directo al Departamento de Estado, del cual es su más sumiso instrumento para revivir la odiosa “Doctrina Monroe” que ahora pretende desenterrar el Secretario de Estado norteamericano Rex Tillerson.
Por suerte para Cuba y Venezuela a los “Guanajos” nadie les hace caso. Y menos si el guanajo se llama Almagro.
Y hasta la próxima entrega de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.










