El glamor

     El glamor  en las noticias

    Sin duda alguna, en los fines de semana es casi siempre donde se desarrollan acontecimientos que originan más noticias. Verdaderamente no he estudiado el tema para buscar una causa  creíble. Este pasado no fue de excepción alguna. Sucedieron cosas tan importantes que requirieron las primeras planas de los medios incluyendo los de hoy lunes.

Pero  hubo una en específico que logró, como siempre ha sido, acaparar la atención global. La entrega de los premios “Oscar” que otorga la Academia del Arte y Ciencia Cinematográfica, en Hollywood, California. Esta fue su edición número 88 desde 1929.

Precisamente en esta premiación se volcó todo un innumerable derroche de recursos siempre para lograr que fuera la mejor que todas las anteriores, como sucede anualmente.

Hay muchos que seguimos esa industria desde niños, y este comentarista es uno de ellos, esa costumbre se denomina “cinefilia”, o sea que los amantes al cine somos “cinéfilos”. Este habito que por cierto jamás se convierte en dañino, se experimenta diariamente en todo el planeta. Pero en esta nación de los shows que muestra una vidriera muy atractiva para mucha gente, aunque en la mayoría de las ocasiones no pasa de eso – una vidriera de un gigantesco negocio – es donde y cuando se coinvierte esta industria en un instrumento que llega a penetrar nuestras vidas sobre manera.

Ayer ese ejemplo se convierte en una glamorosa verdad de alfombra roja para el entretenimiento que se premia de esa forma. El espectáculo fue de exagerada calidad, como siempre sucede. Ya esto de los “Oscar” se ha convertido en una perfecta manipulación de intereses especiales dentro de esta multibillonaria industria. Ya los premios que antes eran a unos pocos, se han llegado a entregar estatuillas doradas a varias decenas más de títulos de profesiones dentro de ese séptimo  arte.

Ejemplos: Premio a la “adaptación de libreto”, hoy también se entrega otro premio al “libreto original”. Premio al “mejor sonido”, se le agrega otro a “la mezcla de sonido” y otro a los “sonidos estridentes y explosiones”, etc., por solo citar un par de ejemplos,  y asi sucesivamente. No nos sorprendamos que se llegue a entregar premios a la limpieza de los espacios o a los olores los ambientes y hasta al “silencio de algunas las escenas”,  etc..

Esta academia consta de unos seis mil miembros y de ellos 1,300 son siempre la cifra de  activos. Estos tiene un jurado finalista.

Sin dudas las películas de ficción,  acción y suspenso dominan al jurado. En este caso el filme “Mad Max” llevó diez nominaciones y se alzó con seis estatuillas. “Revenant” (alguien que vuelve de la muerte a una larga ausencia. Retorno) se lleva tres incluyendo al mejor actor protagónico, Leonardo DiCarpio. Esta última del mejicano director Alejandro González Iñárritu, que ya tiene dos ganados.

El animador estrella fue el actor Chris Rock, que dentro de su comediante actuación no dejaba de hacer mofa de este espectáculos como “los Oscar de los blancos”, debido a la ausencia total de aspirantes de la raza negra dentro del evento.

La nota de honor fue la presencia del vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien   tuvo sus acostumbradas emotivas palabras y a la vez presentó  a la gran exponente de la música y la canción, Lady Gaga, quien acompañada con su piano  interpretó “Tell it happens to you” una  obra excelente con un “performance” esquisto de un grupo de hombres y mujeres de pueblo con leyendas progresistas y anti clases, escritas en sus brazos. Sin embargo no ganó estatuilla alguna.

En resumen al acto de esta entrega fue muy espectacular, pero – siempre en las cosas de este imperio hay un “pero”, nada se realiza por solo complacer – esta como otras, estuvo llena de manipulaciones y la peor de todas el racismo, en esta ocasión muy pero muy criticado por los discursos de premiación, en general.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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