El genio del mal que sacaron de la botella

Traducido del más allá por  Max Lesnik

6360139435793044861461393096_Donald-Trump-prune-face Los  politólogos de todas partes están más que asombrados ante  el  fenómeno del “Trompismo”, un  movimiento de amplia base electoral en Estados Unidos que ha colocado  a  su jefe,  el  multimillonario  empresario Donald Trump, empatado  en las encuestas  de opinión pública con  la  candidata presidencial Demócrata Hillary Clinton.

Lo que tenemos delante  no es una tradicional  lucha electoral  entre  Republicanos  y  Demócratas que conforman el “bipartidismo”  del sistema político norteamericano, con  ambos  Partidos,  Demócrata  y  Republicano – con alguna  que otra diferencia en tono lenguaje  y  estilo- pero cortados  los  dos  por  la  misma tijera que los  hace moderados  de extremismos peligrosos,  un vez  que cualquiera  de estos logra  el  poder con la conquista de  la Casa Blanca.

Sin embargo en estos comicios  del  mes  de noviembre la realidad  es bien distinta a todas las  elecciones norteamericanas anteriores, porque el  candidato Republicano Donald Trump, en sus desmedidas  ambiciones  políticas, ha estado apelando en su campaña electoral, primero para  ganar  la postulación presidencial de su Partido  y ahora en la campaña  general,  a un segmento del electorado  norteamericano- antes  difuso y disperso- al que pudiéramos  calificar  sin temor  a  equivocarnos, como la cara sucia  y  malvada de lo peor del electorado   norteamericano, una masa impresentable que nada tiene que ver con la  imagen generosa, tolerante y  democrática  que ofrece al mundo la nación norteña, patria de Washington, Lincoln y Franklin Delano Roosevelt.

No es que todos los seguidores  de Donald Trump sean malas personas, pero lo que  si es cierto, es que  los  peores norteamericanos simpatizan y  van a votar  por Donald Trump.

Los  racistas anti-negros  están  con Trump. Los  racistas anti-hispanos están con Trump. Los  “machistas” que se creen superiores  a las mujeres  están junto a Donald Trump. Los  homofóbicos  que discriminan  a  los  homosexuales por  razón de sus preferencias sexuales, están con Trump. Los  militantes  del  KKK están al lado  de Donald Trump. Los  supremacistas blancos siguen a Trump, igual que  los simpatizantes  de Hitler y toda la morralla atorrante que conforma eso que  se le  llama ·”White  Trash”,  basura  blanca inculta, racista y  violenta para decirlo en español, todos  ellos  también están con Donald Trump.  Y los  cubanos de la  extrema derecha  de  Miami, no podía ser de otra manera, también  simpatizan  con Donald Trump.

Esos  norteamericanos de hoy que conforman el fenómeno  político que  se  le  llama  “Trompismo”  son los  legítimos herederos  de  aquellos otros estadounidenses  que exterminaron  a los “indios” aborígenes  norteamericanos,  verdaderos dueños  de estas tierras que hoy  componen  a  los  Estados Unidos  de América. De los que linchaban  a los  negros  en  el sur del país,  imponiendo  con  terror  la supremacía  blanca , de los que le robaron a Méjico la mitad  de su territorio, de los  que en afán de conquista  idearon  el  imperialismo  explotador  de  nuestras  tierras  latinoamericanas.

Eso es el “Trompismo”. Y  lo grave es  que  así  piensa  por  lo  menos  la  mitad  del pueblo  norteamericano. Ni el  mismo Donald Trump  sabe del daño  irreparable  que  significa  para  Estados Unidos y  el  mundo global, haber sacado a  flote esa excrecencia malsana  que  se  llama  “Trompismo”.

No  importa  que  al final  de la jornada   las  elecciones  las  gane  Hillart Clinton. El   genio  del  mal ya  está fuera de la botella. Meterlo  de  nuevo adentro, ahí está  el  detalle.

Y hasta el próximo lunes amigos de El Duende que con mi gallo  me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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