Dos perdones necesarios

Dos perdones presidenciales se le han quedado al Presidente Obama en el tintero que bien pudiera hacer realidad el nuevo Presidente de Estados Donald Trump que acaba de hacer su entrada a la Casa Blanca.

Un perdón es el de Ana Belén Montes la norteamericana de origen puertorriqueño que cumple una larga condena de cárcel por revelar secretos del gobierno de Estados Unidos relacionados con Cuba en su empeño por hacer cambiar lo que ella consideraba una criminal política de agresión de  Washington contra la isla vecina y su pueblo.

El otro acto de clemencia para ser equilibrado, sería el del ciudadano cubano Eduardo Arocena, también condenado a una larga sanción penal, en su caso por haber sido encontrado culpable de actos de terrorismo en su condición de Jefe del grupo terrorista clandestino “Omega 7” que en la década de los años ochenta del pasado siglo XX se dedicaba a cometer actos de violencia asesina de la que fueron víctimas más de una persona inocente, entre ellas un funcionario diplomático cubano destacado en la ciudad de New York.
Ana Belén Montes, recientemente operada de cáncer, merece un perdón presidencial dado el caso de que el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Washington y La Habana- dejando atrás las políticas de confrontación dictadas al calor de la Guerra fría- bien que serviría este acto de gracia humanitaria para cerrar el oscuro capítulo de las malas relaciones entre Estados Unidos y Cuba .

En cuanto al caso de Eduardo Arocena, también enfermo,  quien dicho sea de paso en uno de sus actos de extrema  violencia terrorista intentó asesinarnos con un artefacto explosivo de alta potencia colocado en las oficinas de la revista Réplica que yo dirigía entonces, también debiera ser puesto en libertad- ese es mi criterio aunque no sea compartido por todos- dado que ha permanecido por mucho años tras las rejas y su excarcelación serviría también para cerrar heridas abiertas en tiempos turbulentos del pasado cubano. Sería como un acto de adecuada reciprocidad- aunque no merecida- con la extrema derecha cubana de Miami.

Como quiera que fue el conocido político Republicano Rudolf Juliani un hombre de íntima relación personal con el nuevo Presidente norteamericano Donald Trump, el que en su condición de Fiscal Federal entonces, fuera el Acusador Público del terrorista Arocena pudiera ser el mejor conducto para solicitar la clemencia presidencial para ambos prisioneros.

Mi firma es la primera para estos dos perdones necesarios.

Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.

 

eduardoAna-Belén

                      Eduardo Arocena                      Ana Belén Montes

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