
Este sujeto adquirió sus experiencias en el arte del oportunismo aun en Cuba, entes de su «exilio (¿?) ligándose a extremistas y con el terror envuelto entre sus ropas interiores, logra que le den una posición dentro de la inteligencia estadounidense, bien pagada por cierto, sobre todo contra su patria de nacimiento y sus habitantes, en acciones violentas. Conocidas estas por “terrorismo”, en el léxico actual. No podemos olvidar su apoyo incondicional a “los contra” en Nicaragua y otras “hazañas” como su vinculación con el terrorista Otto Rice en el golpe en Honduras y así por el estilo que supo engranárselas para sus futuras memorias.
Pero ya que sabemos por donde “andan los tiros”, llegamos a la conclusión que la acogida de “Tomasito” a esta nueva aberración política local – IID – no es más que otra raya al tigre de la ignominia anti cubana, con sede en esta ciudad que desprecia a los cubanos dignos.
“Tomasito”, si, ese mismo con un anecdotario local infame, aquel que durante el secuestro del niño Elián Gonzales, después de luchar a brazo partido contra la razón, acudió hasta al presidente del país para que se continuara ese recuentro de aquel inocente infante, en la lucha de un “exilio histérico” contra todo el pueblo de Cuba. Cuando ridiculamente perdió el grupo infame.
Pues bien, así las cosas, este sujeto, en vez de dedicar sus años septuagenarios al retiro político, quiere seguir como el conejo del anuncio de las baterías, tocando el tambor de la guerra, sin darse cuenta que esas “pilas” se vencen y se podrá parar su caminata por estos lares anti cubanos, más pronto que tarde.
Vayan ambos, el susodicho y su “recomendador”, al diablo con sus grotescas y risibles anti cubanadas.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ávila.










