Comienza el año con los cacareos de siempre en contra a todo lo que el presidente saliente, Barack Obama, hizo. Hay una guerra permanente desde que al magnate Donald Trump “ganó” (¿?) la presidencia de país, con tres millones de votos populares en contra.
Desde que se desarrollaba la contienda por la Casa Blanca, ya emergían y se brutalizaban las consignas contra lo que podría representar al asentamiento racional demócrata, incluyendo las acciones ejecutivas del mandatario actual.
El desboque ya ha adquirido dimensionas gigantes, desde el ObamaCare, que para eliminarlo se requiere otra solución mejor que esta y que no la hay ni creo que la habrá por largo tiempo, hasta las más mínimas cosas como pudieran ser las relaciones con Cuba, como parte de esos gestos obamistas de reconciliación – por conveniencia claro está – en que ya hay enardecidos cinco ex diplomáticos yanquis vociferando sus exigencias de ruptura con Cuba.
¿ Podrá obtener algún oído receptivo lo desventajoso que pudiera ser romper con los intereses especiales que impulsaron a la aceptación de una reconciliación económica y algo más, con la isla ? La respuesta es un no rotundo.
Los grandes productores de aves de corral, carnes de cualquier tipo, productos agropecuarios y de labranza, etc., que ya se encuentran en desarrollo en estos intercambios y ventas, como entes financieros estadounidenses, podrían ver peligrar cualquier medida invertida contra sus intereses, como una agresión a sus negocios y no creemos que un negociante tan audaz y tramposo, como ha demostrado ser este señor Trump en su largo recorrido entre evadir pagar millones en impuestos por 18 años y las oportunas siete “bancarrotas”, deje escapar esta oportunidad de seguir cayendo bien entre sus iguales, tomando medidas austeras y en contra a ellos, en relación con la isla con sus 11.3 millones de consumidores, bien cerquita, y las simpatías del sur del continente que representa Cuba, que pudiera ayudar en utilidad para el futuro de esas relaciones con esos otros gobiernos.
Así y no de otra lo veo yo. Ahí se las dejo amigos.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










