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¿Debería Cuba recuperar espacios perdidos? porJorge Gómez Barata

Cuba ¿Tocaría las puertas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial? De los cuales fue fundadora.        

Tras décadas de tenaz resistencia, Cuba ha emprendido lo que puede ser una etapa de reconstrucción de su economía, a la luz de un modelo funcional con los perfiles de la economía global.
En ese empeño, junto con algunas innovaciones, predomina la rectificación, así como la reintroducción de prácticas y políticas que voluntaria o forzosamente fueron descartadas, presumiblemente también tendrá lugar la recuperación de espacios y la presencia en instituciones de las cuales ha estado apartada durante más de medio siglo.

Entre esos elementos del tejido económico, político y social figuran: el mercado en todas sus manifestaciones, una nueva actitud hacia la inversión privada extranjera, que potencialmente incluye a transnacionales estadounidenses que en el pasado fueron nacionalizadas y con las cuales existen deudas que el país está dispuesto a honrar, lo cual pasa por difíciles y necesarias negociaciones.

Entre las propuestas figuran nuevas concepciones acerca del papel y la amplitud del sector privado de la economía, tanto para nacionales como para extranjeros, con acceso a esferas que, como la banca, el mercado de divisas, el crédito, el comercio exterior y otras, le estaban vedados; así como legislaciones favorables sobre tenencia y la explotación de la tierra y prácticamente todas las actividades económicas susceptibles de ser ejercidas de modo privado.

Entre las medidas propuestas por Cuba cuya implementación, en muchos aspectos depende de un entorno internacional sumamente negativo y de legislaciones extranjeras, entre ellas, leyes de alcance extraterritorial como las Torricelli y Helms-Burton, las cuales establecen rígidas prohibiciones a las tratativas sobre propiedades norteamericanas o de nacionales cubanos radicados en Estados Unidos, ahora en poder del estado cubano, las cuales atañen no sólo a Cuba sido a potenciales inversionistas extranjeros.

En ese terreno, en el cual se necesitan, no sólo narrativas que describan lo ocurrido y establezcan las motivaciones para las actuaciones de entonces, se requieren iniciativas y propuestas a la luz de nuevas realidades.

Cuba pone en circulación sus medidas rectificadoras en las peores circunstancias cuando la crisis económica total, en considerable medida derivada del recrudecimiento del bloqueo económico de los Estados Unidos al cual, debido a presiones insoportables se han sumado numerosos países y empresas. A ello se añade la obsolescencia del modelo económico vigente que ha tocado fondo.

Esas y otras circunstancias como son los avances de las derechas, el debilitamiento de las fuerzas progresistas, la actitud de aliados que debido a sus propias agendas se retraen en sus relaciones con la Isla acosada, evitando verse envueltos en complicaciones políticas con Estados Unidos.

No obstante, como recién ha manifestado el presidente de la República, la dirección cubana está dispuesta a persistir en el empeño rectificador, lo cual obviamente no puede hacer sola, ni aplazar en espera de que el panorama internacional pudiera cambiar.

En este orden de cosas las preguntas son: “Hasta dónde Cuba puede llegar para intentar integrarse a los procesos económicos globales? ¿Acaso intentaría recuperar presencia en espacios predominantemente económicos de los que ha estado al margen por más de medio siglo? ¿Tocaría las puertas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial? De los cuales fue fundadora. No hay novedad en esto. Se trata de asuntos ya debatidos cuya discusión pudiera lanzarse ahora.
En 2015, CUBADEBATE publicó un artículo de José Luis Rodríguez, ex ministro de economía de Cuba titulado “El proceso de transformaciones económicas en Cuba y el FMI” en el cual, a la luz de las situaciones e ideas predominantes diez años atrás reflexionó sobre la problemática de nuestro tema.
En su artículo el destacado economista que actualmente, en calidad de asesor del presidente de Cuba, participa en la introducción de medidas de alcance estratégico para relanzar la economía nacional, cita declaraciones de Jerry Rice, vocero del FMI acerca de que:
“…No existen conversaciones por ahora con las autoridades de Cuba en torno al eventual reingreso de la nación caribeña al órgano multilateral que abandonó medio siglo atrás”. No obstante Rodríguez, citó el comentario de David Lipton, subdirector gerente del Fondo: “…La institución está “abierta” al retorno de Cuba, aunque dejó en claro que La Habana no ha dado indicios de estar interesada en ello.
A propósito, José Luis aludió que: “La idea de que Cuba puede mostrarse interesada en reingresar al FMI –de donde se retiró en 1964 se ha estado alimentando también de forma creciente como parte del proceso de normalización de las relaciones con Estados Unidos que se inició el pasado 17 de diciembre”.
No obstante, indicó que el proceso era anterior porque: “: En  2011 el académico Richard Feinberg, de Brookings Institution, hizo un análisis sobre la factibilidad del reingreso de Cuba a las instituciones financieras internacionales…”  y “Un estudio del Atlantic Council publicado en julio de este año (2015) se refirió nuevamente al tema, ponderando los supuestos beneficios que traería para Cuba el reingreso a las instituciones financieras internacionales…”
Entonces, el ex ministro cubano opinó que: “…La hipótesis de un reingreso de Cuba al FMI y también al Banco Mundial parte de que se levante el bloqueo norteamericano a nuestro país…
En 2015, al comentar el artículo de CUBADEBATE, un lector (fmm) escribió: “…Creo muy bueno seguir abordando estos asuntos que contribuyen a esclarecer a muchos que por desconocimiento creen que salir de nuestros problemas es tan fácil, y proponen soluciones al hacer concesiones sin medir las consecuencias…” Otro más categórico expresó: “…Con el Tío San…Nada de nada. FMI al carajooo”.
El repunte de las reformas, no sólo del modelo económico, sino también de estructuras y prácticas políticas, iniciado en 1992 y que, pasando por diferentes momentos, ha llegado a una línea de no retorno y a la aceptación de planteamiento que hace un tiempo eran rechazados, parece listo para empeños como el de recuperar estos espacios.
Los desafíos son enormes. La dirección política y la diplomacia cubana tienen la palabra. Allá nos vemos.

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