Algunas reflexiones: Cada acto en la vida tiene sus pro y sus contra. No hay mal que por bien no valga. Del lobo un pelo. Estados Unidos se anota una victoria pírrica. Y así sucesivamente podríamos estar todo el día señalando aspectos reales de las consecuencias de las últimas medidas dictadas por el presidente Obama en su despedida, relacionadas con Cuba. Cerrando la válvula de escape a los cubanos inconformes.
Hace ya mucho, pero mucho tiempo que hay una espina del rechazo en todos los países que producen grandes cantidades de emigrantes hacia este norte revuelto y brutal, pero apetecible para muchos que buscan siguiendo el falso Sueño Americano. Todo este pesar de los futuros integrantes de la sociedad americana, se resumía en el embudo de ver a la isla como país privilegiado por las autoridades migratorias estadounidenses. El cubano era el bienvenido dueño y señor de las entradas y legalización automática cuando decidía entrar de cualquier manera ilegal a estas tierras los demás eran expulsados.
Lamentablemente para los isleños la cosa se puso mal, pero muy mal. Ahora de pronto como por arte de magia, los criollos son iguales a todos los demás seres humanos, de acuerdo a esa final disposición del gobernante yanqui, que echa por tierra otra favoritista que cumple más de 50 años impuesta por otro presidente entonces en 1,966. Y ratificada y extendida por otro demócrata en 1,995 – 96 “Pies secos / Pies mojados” así se dio el nombre al esperpento migratorio dado como derecho a los cubanos. Incluyendo el robo de cerebros con los médicos que cumplían misiones en el extranjero donde Cuba perdió unos miles profesionales de la salud. Miami era la capital de famosos exilio de estos que no les gustaba vivir en Cuba y buscaban un mejor futuro desde otras partes.
Llegaban en numerosos grupos anuales contados en miles. Los otros migrantes de otras naciones les calificaban de todas las formas habidas, sin que realmente los agraciados no tuvieran la directa culpa de este privilegio. Eran una sucia consecuencia de una causa.
Pero de pronto todo se vuelve al revés. La victoria de ser aceptados se convierte en derrota al ser convertido en desechables como lo son los haitianos, salvadoreños, nicaragüense, etc. De pronto el cubano es uno más, pero sin previo aviso buscando evitar una segura avalancha si antes se avisara la medida.
Los extremos son malos siempre y las aplicaciones de nuevas leyes también. Ahora resultan fuertes algunos excesos como ejemplo para un par de ancianos, al llegar de vista al aeropuerto de Miami le crean un truco de palabras al preguntarles que si no sentirían miedo si deseaban quedarse a vivir aquí. La respuesta fue un NO rotundo seguido de “¿ por qué hemos de tener miedo? Aquí tenemos nuestra familia más allegada”. Inmediatamente hubo una amenazante y agria respuesta de parte de oficial entrevistador. “Pues se van a quedar, pero en un lugar donde no les va a gustar”. Inmediatamente fueron arrestados u enviados al Campamento de Emigración de Krone Ave. En el sur de Miami, separándolos en distintos lugares. Era el extremo. No sin antes ser atendida la anciana por paramédicos quien se desmayó del susto que recién habían pasado.
Otro caso singular es el de un matrimonio en el puente de los dos Laredo que hace frontera entre las dos naciones. A las cuatro de la tarde cuando se empieza a aplicar la disposición de cero tolerancia con los cubanos en las fronteras, el esposo es aceptado como emigrante, pero su esposa detrás llegó a las cuatro y un minuto y le dejaron del lado mejicano sin poder pasar. Esta lloraba desconsoladamente ante la prensa allí presente. Así mismo se quedaron varios cubanos que se le había fijado cita para entrevistarlos después de esa hora, al parecer a ex profeso y no pudieron pasar tampoco.
En las diferentes naciones de Centroamérica se calcula que hayan sigo cogidos en la trampa otros cientos cuando no miles cubanos, que se encontraban en tránsito para llegar atravesando selvas, de varios países, hacia la frontera mejicana, que de ahora en lo adelante serán devueltos al país por donde fueron detenidos o deportados a Cuba si logran pasar y son apresados.
Culpemos de todo esto a la cruel y asesina Acta de Ajuste Cubano la cual no ha sido aún derogada. Cosa que se espera que nuevo apocalíptico presidente designado, Donald Trump, lo ejecute siguiendo sus proyecciones anti emigrantes.
Nada amigos que todas estas cosas y otras muchas más han de esperarse, como le llaman los yanquis “daños colaterales”, igualito que cuando se bombardea una ciudad en partes civiles durante una guerra.
Como parte de las conclusiones del caso, también se les acabó de un planazo, el negocio del contrabando de cubanos que producía millones todos los años a los criminales que se enriquecían a su costa, poniendo en juego la vida de estos a través del mar o en los lugares peligrosos de fronteras entre países, entre ellos México y E.U.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










