Damas y Caballeros (Ladies and Gentlemen) “en blanco”.

    Así y no de otra forma deben comenzar a referirse cuando se trata de las “Damas (y caballeros) en Blanco” de la Cuba de hoy y sus auto calificados disidentes (adversarios que estuvieron y ya no están), grupito que comenzó hace años compuesto por mujeres que vestían de blanco – para llamar más la atención – y que de hecho desfilaban con gladiolos en mano, protestando para que se diera libertad a familiares presos en la isla.

El grupito si bien es cierto que lo hacían  sin permisos, como se haría en cualquier parte del mundo en actos públicos y que  muchos consideraban que era algo tolerable cuando se trataba de hacer que se les oyera en sus reclamos familiares. Claro está que las camisetas que usaban en ocasiones con las imágenes de sus hombres en la cárcel, y sus ropas en general,  no eran fabricadas en Cuba sino en Estados Unidos y pagadas con los fondos que ese gobierno destina a estos menesteres, con dinero de los contribuyentes estadounidenses. Así también las cuotas de varios dólares por participante como “estímulo”  a esas acciones, creo que son algo como $ 20 por caminata – aunque dicen que solo les dan $ 5 y alguien se clava los otros $ 15, vaya usted a sbaer – a lo que debido a esa oferta, ya no son “damas” solo las “desfilantes” ahora son  también hombres en blanco.

Pero el tiempo pasó y acontecimientos llevaron a que estos reclusos fueran liberados en su totalidad y muchos se marcharon del país con su parentela y todo. Esta es una historia ya conocida, perdón por la repetición, pero solo lo hago para refrescar memorias.

Los gobiernos yanquis por años han subvencionado a la contra en Cuba, ya sean en actos pacíficos como violentos, esto también es historia. Las muchas decenas y hasta cientos de millones de dólares que se aprueban y dedican a tratar de desestabilizar al país entero, sobretasa cualquier expectativa. Parece increíble que esto esté sucediendo y que no sea de repudio nacional y hasta mundial, como intromisión en los asuntos internos de una nación soberana, pero lamentablemente es así.

Así y todo estos fondos no les ha alcanzado  a los que les administran y producen medios en Miami para mantener esa domesticación consuetudinaria de sus empleados en Cuba, brindando todo lo que desean desde pasajes, estancias prolongadas a diversos países – turismo político –  compras de bienes personales hasta  la manutención de sus vidas y las de los suyos en la isla, que les hacen vivir por encima de la media.

Digo esto pues en el último “performance” que realizaron en La Habana, se pusieron mascaras que dicen ser la imagen del presidente Barack Obama, en protesta contra los nuevos acercamientos entra ambas naciones. Pero al parecer no contaron con los fondos suficientes para que estas se parecieran verdaderamente a Obama, que es mulato y las mascaras fueron blancas. Seguro que  entre los gastos de comisiones y otros, no alcanzó la plata para colorear estas caretas.

Es bueno recordar, que en total se han desembosillado casi $ 250 millones en la última década, para los distribuidores y  administradores de esa plata en  Miami, Washimgton y los vive bien de Cuba. En total contraste si nos remontamos a los años de insurrección contra la dictadura de Batista, cuando había que recoger peseta a peseta entre la gente de Miami y Cuba para ayudar con abituallamientos y armas,  a los que realmente combatían en montes y ciudades, nos parece que cada vez es mucho más grande el pueblo de la isla,  pues jamás recibieron, esos héroes, un solo centavo de gobierno extranjero alguno. Y se ganó no obstante esa guerra para bien de todos.

Les habló, “Desde Miami, Roberto Solís.