
En el caso que Joe Biden y Kamala Harris ganen las elecciones en noviembre próximo tendrán que reconstruir interna e internacionalmente lo que Trump ha destruido en la política exterior de su país. Esto significará ocuparse de cuestiones altamente complejas.
Pero primero tendrán que rehacer la capacidad de gobernar. La Administración Trump ha debilitado las instituciones, incluyendo el parcial desmantelamiento del Departamento de Estado. Un informe del grupo Demócrata en el Senado indica que decenas de puestos diplomáticos altos y medios no han sido designados en los últimos tres años y medio. En abril de 2019 Estados Unidos no había nombrado embajadores en 53 países, entre ellos Brasil, Egipto, Qatar, Honduras, Panamá y Cuba.
La CNN considera que este este desinterés se fundamenta, primero, en el repliegue de Estados Unidos como potencia dominante global debido al ascenso de otros países (China, en particular), a sus debilidades internas y a su crisis de legitimidad internacional. Segundo, la gestión caótica de Trump. Tercero, el interés de sus ideólogos por reorientar el Estado hacia un régimen autoritario presidencialista (con fuerte influencia de los evangélicos ultraconservadores).













