Traducido del más allá por Max Lesnik

Eso claro está si a Hillary Clinton no se le atraviesa en el camino, antes de la Convención Demócrata una acusación federal que la saque del juego político o en el caso de Trump, que le arrebaten la nominación en la propia Convención Republicana utilizando traquimañas leguleyas para imponer a otro candidato más aceptable a la dirigencia tradicional de ese Partido. Que todo es posible en la viña del señor.
Pero bien, si al final de la jornada Hillary Clinton y Donald Trump resultaran ser los contendientes en las urnas de noviembre
¿ qué consecuencias tendría para Cuba si cualquier de ellos dos resultara ser el nuevo Presidente o Presidenta de Estados Unidos?
De ser Hillary Clinton la presidenta lo más probable es que se continúe desde la Casa Blanca la misma política ya trazada por el Presidente Barack Obama, es decir se avanzará por el camino hacia la normalización de las relaciones diplomáticas, aunque no sin dificultades, porque habrá factores alrededor de la señora Clinton- como es el caso del Senador de origen cubano Bob Menéndez- que tratarían de entorpecer el levantamiento de la Ley del Embargo contra Cuba, en franca alianza con los Republicanos del Congreso, empeñados en continuar con una política fracasada por más de sesenta años.
De ser Trump el que salga vencedor en la contienda- algo que todo el mundo cree que es imposible- no es probable que con respecto a Cuba se vaya a dar marcha atrás en lo de las relaciones diplomáticas, puesto que Trump a pesar de sus extravagancias políticas es fundamentalmente un hombre de negocios y como tal seguirá la ruta del dinero, es decir de hacer negocios en Cuba.
Lo importante de todo esto, es que en las elecciones de Noviembre no habrá ningún candidato como Jeb Bush, Marco Rubio o Ted Cruz, que abogaban por echar atrás el cambio de política hacia Cuba dictada por el Presidente Barack Obama.
Por suerte para los cubanos, tanto los de la isla como los que vivimos en Estados Unidos y el resto del mundo, el tema de Cuba no estará presente en el debate presidencial con vista a las elecciones norteamericanas de noviembre como lo ha estado desde los comicios de 1960 en que se enfrentaron Richard Nixon y John F. Kennedy.
En hora buena. Digo yo.
Y hasta mañana jueves amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.