El Papa León XIV ha puesto el dedo en la llaga: mientras Cuba le queda poco petróleo y Washington afila más sanciones, el jefe del vaticano pide “diálogo sincero y eficaz”. No es retórica vacía; es una afirmación de bien alto, acompañada de oración.
Desde La Habana, cada día las colas por un litro de combustible arrancan a las cinco de la mañana, y no terminan, mientras en Miami, los congresistas ya sacan cuentas: cada embargo o nuevos bloqueos suma votos en la Florida.
Mientras, once millones de cubanos en la Isla pagan el precio de más de 300 medidas económicas absurdas y criminales por encima del bloqueo desde la era de Trump 1 y 2 recrudecidas hasta, con una falsa y mentirosa lista, tildando a Cuba de nación terrorista, país que SI es victima del terrorismo, por más de seis DÉCADAS. ¡Increible!
Los obispos cubanos llevan meses planteando la posibilidad de diálogo entre EE.UU y Cuba. Pero cuando habla el Papa, y sugiere lo mismo, el mundo escucha.
El mensaje es directo: no es hora de medir fuerzas, es hora de conversar. Sin cámaras, sin discursos de veinte minutos. Hablar y negociar de cerca, para imponer la Paz entre dos pueblos que siempre han sido vecinos. Recordemos tanto en la guerra de España contra Cuba cuando murieron hijos de estadunidenses, y sangre cubana fue derramada también en la guerra de las Trece Colonias.
Un cubano desde Miami, Joaquin Cesar, muy de acuerdo con el planteamiento del Papa León XIV es entrevistado por RadioMiamiToday.
El Papa no ruega, exige que
Estados Unidos vaya al diálogo con Cuba. El papa León XIV dijo una frase de propuesta vital, para poner las aguas turbulentas en la necesaria sabiduria “diálogo sincero y eficaz”. No la dijo mirando al cielo; la lanzó como una señal hacia La Habana y Washington. Cuando el Vicario habla, el eco llega. Así que hoy no hay metáforas: El conflicto entre Cuba y EE.UU no se arregla con amenazas, guerras o bloqueos económicos o navales.
Tampoco se arregla con misas; se arregla con mesas. Mesa de conversaciones, en igualdad de condiciones, con voces que se escuchen, que NO griten, y se respeten la soberanía de ambas Patrias.











