Tiene cuatro patas, maúlla y caza ratones…

                                                                 

No recuerdo un altercado entre Estados Unidos y Cuba gestionado con tanta caballerosidad y ambigüedades como el incidente “sónico”. Seria magnifico si las consecuencias para el proceso de normalización de las relaciones entre ambos países no fueran devastadoras.

Mientras las autoridades cubanas llaman a “…No politizar el asunto…” el secretario de estado, Red Tillerson no cree que Cuba sea responsables por los ataques y un funcionario de ese departamento ha reiterado que: “Nuestra postura…no da por supuesto que haya culpabilidad cubana, Estados Unidos aplica brutales sanciones a la Isla.         

El pasado 3 de octubre el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba afirmó: “De acuerdo con la información disponible, no existen evidencias de que los alegados incidentes ni de las causas y el origen de las afectaciones de salud notificadas por los diplomáticos estadounidenses y sus familiares. Tampoco se han identificado posibles autores ni personas con motivaciones o medios para justificar este tipo de acciones.”

Ese mismo día en una teleconferencia, Michelle Kosinski de CNN, preguntó a Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado: “…Si no saben qué fue lo que lo provocó, quién lo provocó y si los síntomas son distintos entre las víctimas. ¿Cómo saben que es un ataque? ¿Por qué lo están llamando ataque…?”

Los argumentos del ministro cubano y la pregunta de la reportera estadounidense apuntan en la misma dirección y alimentan la presunción de que puede tratarse de una mentira, de una manipulación o de una operación de inteligencia montada para frustrar los avances en la normalización de las relaciones bilaterales y proveer pretextos para justificar nuevas agresiones a la Isla.

En el mismo evento, el funcionario del Departamento de Estado a cargo de las respuestas reiteró que: “…El Gobierno cubano nos ha manifestado que seguirá adelante con su investigación sobre estos ataques, y continuaremos cooperando con ellos en este esfuerzo. También seguiremos adelante con nuestras propias investigaciones…”

¿Desde cuándo atacantes y atacados cooperan? ¿Cómo puede haber cooperación sin intercambio de informaciones y cómo puede la cooperación convivir con las represalias?  

El caso es que, desde hace casi un año, Cuba investiga hechos que no le constan y en torno a los cuales, al parecer solo conoce los comentarios del Departamento de Estado. Investigar algo que no probablemente no ha ocurrido es un ejercicio surrealista y una trampa para lograr que la víctima, en este caso Cuba, acredite la patraña y, debido a que no logra esclarecer lo que tal vez no haya sucedido, pone en duda la capacidad para proteger al Cuerpo Diplomático y desmiente la eficiencia de los investigadores cubanos.

No hay que ser un experto para conocer que difícilmente haya un asunto de seguridad nacional, ocurrido en La Habana que después de revelado y de varios meses de investigaciones, no pueda ser mínimamente esclarecido por la seguridad cubana. No obstante, sería bueno aclarar que los investigadores cubanos son policías, no cazafantasmas.

En lo que pudiera considerarse el colmo de las especulaciones, en la citada teleconferencia, Carol Morello del Washington Post, comentó: “…He estado recibiendo llamadas de distintas personas…Varios médicos han sugerido que podría tratarse de algún tipo de histeria psicosomática en masa…” ¡Alabao!

  Obviamente la gestión norteamericana de esta crisis es ambigua y evasiva. A la vez que se exonera a Cuba, se toman contra ellas medidas que sorprenden por su deshumanizado radicalismo. ¿Qué tienen que ver las personas que han solicitado visas para visitar a sus familias o emigrar legalmente con este asunto? ¿Por qué a la vez que se absuelve a Cuba se le castiga implacablemente?

Obviamente: Si tiene cuatro patas, maúlla y caza ratones, es un gato y mientras Estados Unidos no presente pruebas o sustancie sus sospechas, la opinión pública tiene razones para dudar de la verosimilitud de las acusaciones. Allá nos vemos.

……………………………………………………………………………………

 El presente artículo fue elaborado para al diario Por Esto. Al reproducirlo citar la fuente

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *