Convenciones… ¿ para qué ?

 

    El proceso electorero de Estados Unidos, es bastante complicado, desde que cada estado tiene sus propias reglas hasta que las Convenciones son solo la repetición fastuosa y cara, de todo lo acontecido durante las elecciones para ganar delegados realizadas en cada estado durante meses antes.

Entonces este acontecimiento, que data de su primer conclave desde 1,860} – ya se han repetido casi treinta – es solo para ratificar lo repetidamente discutido y aprobado durante  mucho tiempo y reuniones y pre selecciones, etc., etc., antes.

Ya concluye la Convención Republicana, con vítores y boos, durante muchas horas de aburrida actividad. El fanatismo se destaca como una ola de personas en un Circo Romano, enardecidos por los discursos de sus preferidos,  con la rarísima excepción esta vez del republicano Ted Cruz, que la metió y de a bueno. Había que ver los presentes, incluyendo niños pequeños y hasta bebés, que sufrían de esa gritería  e intensas luces durante horas por el protagonismo de sus padres de llevarlos al evento y ganarse la admiración de algunos por ese gesto tan republicano.

De todas formas, ese gigantesco gasto de ese festín electorero bien manipulado, nada representa para la futura elección o no  del candidato presidencial.

Así las cosas estas fiestas de celebración de triunfos sin ganar la competencia aún, son una muestra fiel de todo el engranaje de un sistema tan mostrado en la vidriera comercial y política, ante un mundo, que acaba por no realmente entender su penetrante y punzante significado.

Allí en esa convención de marras se debe establecer primero, el candidato oficial, ya que los delegados representados en el evento tendrán que votar por uno u otro, en caso de que hayan llegado así al casi final de todo. Después una plataforma, con principios y metas que ya todos conocen y aprobarla allí nuevamente a mano alzada,

En este caso de ahora, en esta Convención Republicana, ya el señor raro y desagradable, Donald Trump, fue seleccionado por millones de votantes que lograron darle la cantidad de delegados para ser el “nominado” desde antes. Entonces ¿ para qué la Convención de varios días de fantochería y gastos millonarios de los votantes ? si “el cuartico está igualito, que cuando lo dejaste”.

En fin que esto de las Convenciones, donde pasará lo mismo en la próxima demócrata, al menos a mí me parece inocuo, repetitivo, excesivo, politiquero, demagógico, fantoche, y una fiesta de disfraces, por los atavíos de muchos de los participantes, burlón a los verdaderos valores de la nación, que se intentan destacar,  oportunismo del barato al grado máximo, ridículo y finalmente como en esta, hasta racista, pues la oprimida raza oscura, está poquísimamente representada.

Por lo que a mi opinión respecta, las Convenciones de cualquier partido, para nada sirven la sociedad civil estadounidense.

Tal como o curre en este Miami, donde desgraciadamente nos ha tocado vivir, con sus convites de etiqueta donde políticos hacen galas mentirosas,  que es la muestra fiel de todo el sistema y para colmo aquí  controlado por cubanos anti patria y sus descendientes. La ciudad de los grandes contrastes, de grandes rascacielos y millonarias mansiones y yates,  donde hay más pobres que en el resto de las casi 7,000 otras ciudades de este país.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

 

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