
No sólo en los lejanos rincones rurales, sino también en las principales ciudades colombianas el baño de sangre desatado por las fuerzas represivas colombianas está embarrando aún más a un gobierno sumiso al imperialismo y seguidor de los peores ejemplos de individuos que tras bambalinas aún manejan el quehacer político y económico de la nación suramericana.
A las masacres de ex combatientes, campesinos, indígenas, de sus principales líderes en zonas rurales, donde el manejo de la información por el gobierno oculta la verdad, se suman desde hace casi dos semanas el brutal maltrato a las decenas de miles de personas que protestan en Bogotá, Cali, Medellín y otras importantes ciudades contra la política económica oficial, con el saldo hasta este domingo 9 conocido de 47 personas muertas y 587 desaparecidas por las fuerzas policiales.
La magnitud de las manifestaciones de protesta ha hecho retroceder por vez primera al presidente Iván Duque, al retirar por el momento una reforma tributaria que golpea principalmente a la clase media, y apenas roza a la pudiente, esa que sostiene a su gobierno y es cómplice de crímenes, robo de tierras y narcotráfico.
Dicen que tanto va el cántaro a la fuente, hasta que se rompe, y así le ha pasado a Duque, al echar leña al fuego del descontento social, al intentar ampliar la base de contribuyentes, elevar impuestos y aumentar el precio de algunos productos, todo lo cual hace mella en una comunidad enormemente golpeada por la mal atendida epidemia de la COVID- 19.
En su peor desempeño en medio siglo, el Producto Interno Bruto (PIB) del país se hundió 6,8% en el 2020 y el desempleo trepó al 18,1% en febrero último. Casi la mitad de los 50 millones de habitantes está en la informalidad.
Duque aspiraba a recaudar unos 6 300 millones de dólares para aliviar a la cuarta economía latinoamericana, golpeada por la pandemia del nuevo coronavirus, con apenas algunos roces para quienes tengan una fortuna superior al millón 300 000 dólares.
El gobierno esperaba aumentar los impuestos indirectos como el IVA (la gasolina pasaría del 5% al 19%) y gravar los servicios básicos en zonas de clase media-alta, así como los funerales, que son muchos.
Pero su partido no tiene mayoría en el legislativo, y además todos conocen que la gobernanza recibe cifras millonarias por su complicidad con la producción y exportación de cocaína, el primero a nivel mundial.
Ante la grave crisis creada por la violación de los Derechos Humanos, gobiernos y otros entes, como la Oficina de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de Naciones Unidas y políticos, nada sospechosos de ser enemigos del régimen, colombiano han expresado su preocupación al respecto.
Este uso ilegítimo de la violencia por las fuerzas de seguridad y del Ejército ha estado propiciado, además, por declaraciones irresponsables como las del expresidente Álvaro Uribe, quien defendió “el derecho de los soldados y policías de utilizar sus armas para defender su integridad”.
Por supuesto que estos hechos están enmarcados en la no implementación por el gobierno del Acuerdo de Paz, firmado hace Más de cuatro años con la guerrilla de las FARC, así como la impunidad generalizada por los asesinatos y las violaciones de Derechos Humanos asociados.

Laura Gil – Línea del Medio – Tomado de Cuba en Resumen / Resumen Latinoamericano – Foto: Luisa Gonzalez/ Reuters.- Miguel Ceballos exhibió la hipocresía de este gobierno, la incoherencia de su política exterior y, en últimas, la ineptitud de quienes nos gobiernan.
Miguel Ceballos considera que un reproche al Alto Comisionado de Paz equivale a un ataque a la institucionalidad. Así lo dijo en entrevista con El Tiempo del 9 de mayo de 2021. Ante una lluvia de críticas y con el objetivo de defenderse, dio a conocer el avance de los diálogos confidenciales con el Eln. Al hacerlo, develó la hipocresía de este gobierno, la incoherencia de la política exterior y, en últimas, la ineptitud de quienes están al mando. Mientras se avanzaban conversaciones en La Habana con la plena autorización del gobierno, se denunciaban los protocolos suscritos con este grupo guerrillero, se solicitaban órdenes de Interpol, se emprendía una campaña internacional contra Cuba y se expulsaba a uno de sus diplomáticos.
“Quienes piden mi renuncia al argumentar algo que es falso no es solo injusto conmigo sino con las Naciones Unidas y con el Vaticano. No se dan cuenta que deslegitimar al Comisionado de Paz es deslegitimar la institucionalidad del Estado. La ley me obliga a verificar la voluntad de paz y en esa verificación no solo he empeñado estos años sino toda mi vida. Siempre me he esforzado por buscar caminos de entendimiento y paz”. Esto afirmó Miguel Ceballos.
Uno entiende su preocupación. Un Alto Comisionado de Paz, que parece amar la confrontación armada más que la solución negociada, no resultaba la elección más acertada para adelantar un diálogo con la ciudadanía movilizada en paro. Aun así, en una movida que desafía el más mínimo sentido común, el presidente Duque lo puso al frente.
Ceballos necesitaba legitimarse con algo y, por eso, violó la confidencialidad acordada, para sorpresa de todos los intervinientes. Es más, toda la entrevista de El Tiempo no es más que un ejercicio de validación. Intenta allí recoger tres años de palabras incendiarias, actitud beligerante y obstaculización a la paz. Después de haber soltado la lengua, se vio obligado a emitir una declaración formal por escrito y en video.
Durante 17 meses, se llevaron a cabo 28 reuniones de las cuales cuatro tuvieron lugar en la isla. En los encuentros en el exterior, participaron Darío Echeverri, Secretario General de la Comisión de Conciliación Nacional; Carlos Ruiz Massieu, Representante Especial del Secretario General de la ONU; Raúl Rosende, Director de Verificación de la Misión de la ONU; y personal de la Cancillería de Cuba, así como de un delegado de Noruega. Roberto Menéndez, Jefe de la Misión de la OEA, no fue parte de las delegaciones en Cuba.
La revelación de los diálogos deja las siguientes reflexiones.
1. Cuba volvió a dejar evidencia de su compromiso con la paz de Colombia
Diez días después de la última reunión en Cuba, el gobierno de Colombia seguía insistiendo “para que se proceda sin demora a la extradición al país de los miembros del ELN que permanecen en la isla, quienes, como jefes y miembros de los cuadros directivos de esa organización, son y serán responsables por hechos de violencia que comete el ELN contra Colombia y sus ciudadanos”, una solicitud del gobierno desde enero de 2019, cuando tuvo lugar el atentado en la escuela de policía General Santander.
Al parecer sin darse cuenta, Ceballos dejó claro el sinsentido y miopía de exigirle a Cuba, país garante y anfitrión de los diálogos, la captura y entrega de los miembros del ELN que estaban en su territorio, desconociendo el protocolo suscrito entre ese grupo y el Estado colombiano.
Cuba podría haber expuesto la doble faceta de gobierno colombiano. No lo hizo. Este país debió soportar la enemistad de Colombia durante estos últimos tres años y, aun así, desde hace 17 meses, pone su territorio y ejerce buenos oficios para unos diálogos exploratorios.
Mantuvo silencio hasta cuando la cancillería hizo incidencia ante la Casa Blanca para que Cuba fuera incorporada a la lista de países que “no cooperan en los esfuerzos contra el terrorismo”. Recordemos el desatino del Alto Comisionado Ceballos al celebrar la inclusión de Cuba y presentarlo como un espaldarazo al gobierno de Colombia. Soportó callado que uno de sus diplomáticos fuera expulsado del país, acusado de promover las movilizaciones.
Resulta que, en secreto, Cuba estaba apoyando a un gobierno de malagradecidos.
2. El gobierno no se mueve un ápice
Los temas discutidos por la delegación del ELN, presidida por Pablo Beltrán, y los representantes de la Iglesia, la ONU y los países garantes giraron en torno al cese al fuego, el reclutamiento de menores, las minas anti-persona y el secuestro.
El Eln pidió un imposible: el cese al fuego bilateral; el gobierno exigió el cumplimiento de condiciones para el diálogo directo. La guerrilla envió el mensaje de estar dispuesta a discutir lo necesario para el inicio formal de una negociación. Pero el gobierno rechazó la propuesta de una reunión bilateral.
Los acercamientos produjeron algunos resultados humanitarios. Varios secuestrados fueron liberados como resultado de los diálogos exploratorios. Por ejemplo, en junio de 2020, el ELN entregó a seis secuestrados; el 15 de febrero pasado, a dos soldados. Estos gestos no fueron considerados suficientes por Ceballos.
En últimas, las declaraciones de Ceballos ahora ponen de presente que el gobierno de Duque reconoce la existencia de una contraparte en La Habana, así como la relevancia de Cuba en la búsqueda de la paz negociada. ¿Qué opinará el Centro Democrático?
Senador de Colombia critica política exterior de su país
Bogotá, 10 may (Prensa Latina) El senador colombiano Gustavo Petro criticó hoy la política exterior del país por considerar que destruyó las relaciones con naciones productoras de vacunas contra la Covid-19 como Cuba y Rusia.
‘Hay que restituir las relaciones diplomáticas con quienes tienen capacidad de producción de vacunas’, señaló el legislador en en Twitter y llamó a las autoridades de su país a trabajar en ello.
También instó al Ministerio de Salud a invertir en la construcción de una planta de producción de vacunas, lo que podría acelerar el proceso de inmunización de los colombianos contra la enfermedad que ha provocado la muerte de casi 78 mil personas en el país.
No es la primera vez que el senador por el partido Colombia Humana llama la atención sobre el tema y a mediados de abril solicitó al presidente Iván Duque valorar esa posibilidad.
Entonces llamó la atención sobre los candidatos vacunales cubanos Soberana 02 y Abdala, aun en la fase III de ensayo clínico, pero con resultados destacados por expertos
Duque, señaló Petro, debería establecer un acuerdo de producción de vacunas cubanas en Colombia, pero lo ciega el sectarismo, aclaró en referencia a la animadversión que profesa hacia La Habana la derecha colombiana, promovida por el partido de gobierno Centro Democrático.
La campaña de vacunación en el país suramericano es críticada por ciudadanos, organizaciones sociales y políticas, y profesionales de la salud, quienes señalan el lento ritmo de la administración de las dosis de acuerdo con la tasa de contagios y la desigual distribución entre las diferentes regiones del territorio, entre otras faltas.
El más reciente parte de las autoridades sanitarias señala que la víspera fueron confirmados 17 mil 222 nuevos contagios con el coronavirus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad, y 495 fallecidos por la dolencia.














Un comentario
Las masacres contra el pueblo colombiano continua y el mundo le da la espalda.
Dónde está la prensa que tanto critica a los pueblos libres y su revolución.