Traducido del más allá por Max Lesnik.
Cloaca impresa
Me da vergüenza ajena cuando leo en el diario El Nuevo Herald las informaciones que se publican en ese órgano de prensa con relación a Cuba y su gobierno carentes todas ellas del más elemental respeto por la verdad y la objetividad periodística.
La primera regla en el mundo de la información es separar de manera clara y definida lo que es la opinión editorial de la publicación- que puede tener el color ideológico que se quiera- y lo que son las informaciones de los acontecimientos que se suceden en el mundo y en el país, sin que estas estén contaminadas con criterios que pertenecen al campo editorial de la empresa en cuestión.
De tal regla elemental del periodismo profesional, el Nuevo Herald es un violador sempiterno, lo que le convierte en un hermano gemelo, impreso en papel y tinta, de los Canales Cloacas de TV de Miami.
Basta pasar la vista por las páginas de El Nuevo Herald para comprobar que lo que decimos no es un ataque gratuito de nuestra parte, motivados por perversas intenciones o llevados por la pasión de este Duende travieso de profundas convicciones cubanas, que rechaza a quienes se colocan al servicio de los peores intereses dentro de la problemática situación cubana. No hace falta poner ejemplos, puesto que de una punta a la otra el Nuevo Herald está plagado de perversas malas intenciones para con Cuba y su pueblo. Lo peor del caso es que sean algunos de ellos, periodistas de origen cubano, los que determinen la línea editorial e informativa de tan infecundo engendro periodístico. Una Cloaca en tinta y papel.
Es que no hay peor cuña que la del mismo palo. Digo yo.
Y hasta mañana viernes amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría.
