Por Hedelberto López Blanch
Las predicciones de analistas auguran que dentro de pocos años, la India se convertirá en una de las naciones económicamente más importantes y pasará a ocupar, por el valor de su Producto Interno Bruto (PIB), el tercer lugar del orbe, detrás de Estados Unidos y China.
En la última década el país entró en un período de consolidación para tratar de convertirse en una de las primeras economías a nivel mundial y actualmente se ubica como la séptima en el mundo con un PIB de 2 180 billones de dólares.
Con una extensión territorial de 3 287 595 kilómetros cuadrados, su población alcanza 1 266 millones 883 598 habitantes. Es el séptimo país más extenso y el segundo más poblado del mundo.
Su economía ha resistido mejor que otros países la ralentización mundial, y ha aprovechado los precios bajos del petróleo para crecer a un promedio de 7,4 % anual, estimulado por el gasto público.
La actividad se frenó ligeramente a fines del 2016 y principios de 2017, debido a las medidas que tomó la administración del primer ministro Narendra Modi, como fueron el canje monetario de los billetes de alta denominación, ejecutado en noviembre del 2016, y la entrada en vigor en julio del Impuesto de Bienes y Servicios.
En el trimestre de julio, agosto, septiembre el PIB creció 6,3 % frente al 5,7 % del trimestre anterior. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) la economía crecerá al 7,3 % entre 2019 y 2022.
Cuando Modi alcanzó el poder en mayo de 2014 puso en acción un programa para reformar el modelo económico y mejorar la eficiencia pública de anteriores administraciones endeudadas y disminuir la corrupción pública.
En noviembre de 2016 ordenó sacar de circulación los billetes de 500 y 1 000 rupias para sustituirlos por otros nuevos en un país donde el 80 % de las transacciones económicas se hacían al contado. La medida fue concebida para frenar la economía informal, combatir la corrupción elevar el impuesto tributario e impulsar la adopción del dinero digital.
El primer ministro también puso en práctica la campaña make in India, para atraer a las empresas transnacionales deseosas por entrar a un país tradicionalmente cerrado al exterior.
Datos del gobierno indican que la nación asiática recibió 60 000 millones de dólares en inversión extranjera en 12 meses, un 8 % más que en el mismo período del año anterior.
Por todo el extenso país se realizan grandes obras para crear, mejorar o ampliar la infraestructura como son carreteras, puertos, aeropuertos y ferrocarriles.
El país es el tercer productor mundial de alimentos y sus principales cultivos son trigo, mijo, bambú, arroz, maíz, caña de azúcar, té, patata y algodón. Es el segundo mayor productor de ganado bovino, el tercero de ganado ovino y el cuarto en producción pesquera. La agricultura representa 17 % del PIB y emplea a cerca de 45 % de la población activa.
El sector industrial ha crecido progresivamente, aporta casi un tercio del PIB y emplea a más de 100 millones de personas. Ostenta la décima posición a nivel mundial y sus principales exportaciones son derivados el petróleo, textiles, productos químicos, piedras preciosas, maquinarias, hiero y acero, medicamentos, software y los destinos de ventas son Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, China, Singapur y Hong Kong.
Pero innegablemente que el sector de los servicios ha representado la parte más dinámica pues provee el 53 % del PIB y da empleo a más de un cuarto de la población activa, debido al rápido crecimiento de la industria del software que estimula las exportaciones de servicios y moderniza la economía india.
La lejanía no ha sido óbice para que también India incrementara su presencia en América Latina en 2017 aparecía como el quinto exportador para Argentina, el sexto de Chile, el octavo de Brasil y Paraguay y el décimo de Bolivia. La región recibe el 1,5 % de sus exportaciones mientras que hacia la nación asiática envía el 2,1 %de sus productos.
Pese a todos estos avances logrados en los últimos años, a la nación asiática le quedan aún grandes retos por delante. La renta per cápita es muy baja, cerca del 25% de la población sigue viviendo por debajo del umbral de la pobreza y las desigualdades sociales son muy altas.
En el presente futuro, deberá crear muchos empleos para su numerosa y creciente población.
La India en este siglo XXI, a pesar de esos desafíos, aparece como una de las economías más dinámicas entre las naciones emergentes con posibilidades reales de ocupar en la próxima década el tercer peldaño a nivel mundial.
Habló para Radio Miami, Hedelberto López Blanch.