Esta publicación va de mi responsabilidad como MADRE en la insuficiente e inadecuada educación de mi hijo. Y va, para si alguna lo lee, y cree que le vale, entienda que para una MADRE, la responsabilidad no termina con la mayoría de edad. Educación y responsabilidad, van de la mano: A LO LARGO DE LA VIDA
RESPONSABILIDAD*
Mayo de Madres, Junio de Padres, pasadas estas importantes celebraciones, mi pensamiento no deja de atormentarme con la responsabilidad de ser RESPONSABLE.
Desde que ocurrió la tragedia a mi hijo: Reidel Daniel Rodríguez Beltrán, siento la necesidad de expresarme sobre la RESPONSABILIDAD.
Han pasado estas fechas significativas (Creo que las más significativas en el imaginario tradicional de la familia cubana), y hemos pasado días de innombrable dolor, dolor que se pudo haber evitado, si yo hubiera sido responsable. Si hubiera ejercido mi deber de educar a mi familia, a la familia que yo cree.
Los códigos legales establecen que los padres son responsables de su descendencia hasta que hayan alcanzado la mayoría de edad: hay variadas interpretaciones, que si es a los 16, pues ya poseen documento de identidad, que si es a los 18, que si a los 21, a mi juicio: educación y responsabilidad son para toda la vida, y a lo largo de toda la vida.
Mi deber como madre es educar a mis hijos, y ser responsable de ellos y por ellos a lo largo de toda la vida, pues si bien yo les di la vida, soy responsable de ellos.
Esto no es para crear una controversia y opinar que si el código dice o no. Pueden las leyes decir lo que sea, yo como madre que ha perdido a su hijo y he vivido la pena de ver morir delante de mi a mi hijo, soy responsable, diga lo que digan los códigos.
He leído escuchado, conversado con personas que tienen diversas opiniones sobre las decisiones tomadas por mi hijo, y mi opinión difiere: soy la responsable de lo sucedido.
Si mi hijo hubiera recibido una mejor y más adecuada educación, hubiera estado preparado para la vida, hubiera sabido lo que no podía hacer. Por tanto, soy la responsable. El exceso de tolerancia en la educación de mi hijo, le costó la vida a él, el castigo es este dolor infinito que carcome las entrañas, pero no es suficiente. Las leyes deben ser severas con los padres que no educamos a los hijos. No sé si será con un castigo físico, psicológico, moral, material, no sé cuál debería ser la condena, pero no debe seguir siendo impune la madre o el padre que no educa a sus hijos. Hay que educar, ante todo, para proteger la vida. Esa educación, no hay que esperar a que se a den en la escuela, esa, es de la madre y del padre.
Hay que educar para cuidar la salud individual, hay que educar para proteger la salud. Hay que educar en la responsabilidad que implica, que estar saludable, es necesario para si mismo y para las personas con las que convivimos. Si desde niños educamos a nuestros hijos en que cuidarse, protegerse, es su deber, se lograrán personas responsables de su vida, de su salud, de la suya y de los que con él conviven. Eso, no lo hice bien. Mi hijo fue temerario. No se cuidó, no se protegió, no usó un casco, no tenía permiso de conducir motos, fue irresponsable y le costó la vida. Mi hijo perdió su vida por mi irresponsabilidad, por no haber ejercido el deber de la educación. Yo, lo estoy pagando, pero no soy la que perdió la vida, lo único irreparable es la vida, por mucho que pedí a eso que llaman dios, no fue mi vida la que se terminó, fue la de mi niño, en plena juventud. Mil veces oí el eslogan sobre los accidentes y que no son inevitables, y en eso hay diversas opiniones y esta publicación, no va de eso. Esta publicación va de mi responsabilidad como MADRE en la insuficiente e inadecuada educación de mi hijo. Y va, para si alguna lo lee, y cree que le vale, entienda que para una MADRE, la responsabilidad no termina con la mayoría de edad. Educación y responsabilidad, van de la mano: A LO LARGO DE LA VIDA.
Nota de la redacción
La mamá de Reidel Daniel la cubana Anna Lidia Beltrán había logrado viajar para reunirse con su hijo y cuidarlo en su proceso pero lamentablemente menos de una semana después de su llegada Miami el joven falleció