
El helado que se hacía en nuestra Cuba era de tantos sabores que ya casi ni se les recuerda. Claro que siempre imperaba en primer lugar el de chocolate, siguiéndole el de vainilla, naranja-piña, coco glasé, mantecado, mango, guanábana y una infinidad de variedades extraídas de frutas tropicales de nuestra tierra.
De pronto, por allá por los sesenta, se continúa haciendo con la misma calidad un nuevo helado conocido por Coppelia, que compartiría ventajosamente con los tradicionales Hatuey, Guarina y otros de entonces. La fábrica estaba en la Avenida de rancho Boyeros y era la continuación del popular estilo y propiedad yanqui, San Bernardo.
Este helado llama a que se cree un precisamente en un lugar muy céntrico, Calle “L” y 23, en el Vedado frente el cine Radio Centro, hoy Yara. Allí se llegaron a ofertar 54 sabores de la deliciosa crema congelada.
Igualmente y con el transcurso de los años esta variedad de lugares para degustar helados de alta calidad, se esparce por todas las principales ciudades en el interior del país con el mismo nombre Coppelia. Inclusive se crean unos pequeños despachos de helados en forma de tirabuzón, en barquillos, conocidos por Copelitas, cuyos precios eran módicos, solo 20 centavos (MN), pero los sabores eran fijos, chocolate, vainilla y fresa y sus principales clientes eran los niños de cada barriada.
Hubo ocasiones que el helado Coppelia se exportaba al exterior en contenedores en aviones refrigerados. Su sabor especial era de competencia internacional.
Por cierto que aquí en Miami hay un sitio muy parecido en cuanto a variedad de sabores y combinaciones de esa clase de calidad de helados con el mismo nombre “Coppelia”. El lugar es pequeño pero es acogedor y hay gusto criollo en el producto.
De todas formas leí un comentario el cual les traslado con placer, como “Algo para recordar”, desde Cuba.
Los 54 sabores de Coppelia y la Matemática.
Por: Néstor del Prado
Un estudiante universitario de Ciencias Matemáticas se propuso probar los 54 sabores que ofertaba en la década de los sesenta la heladería Coppelia, inaugurada el 4 de junio de 1966.
Para llegar a su objetivo lo antes posible y con un gasto acorde a su escaso presupuesto, aplicó la variante de ir los martes y jueves después de salir de las clases de educación física. Pedía una “tres gracias”: canoa con tres bolas chicas de helado que costaba un peso. En cada ocasión pedía tres sabores diferentes.
¡Manos y mente a la obra!
Yo agregaría que se pudieran buscar en Wikipedia y esto se podría lograr, creo yo.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís Ahora vienen tres preguntas con grado creciente de dificultad; y una cuarta especial.
1.- ¿Cuántas semanas utilizó para poder probar todos los sabores, y cuánto gastó para tal finalidad?
2.-¿De cuántas maneras podía haber combinado los 54 sabores, sin repetir ninguno en cada “canoa”?
3.-¿Suponiendo que hubiese consumido una canoa de tres bolas cuatro veces a la semana, pudiendo repetir los sabores, cuántos años hubiese necesitado?
Ah, y una cuarta para enfriar la cabeza y hacerse la boca agua:
4.- Intente listar los siete sabores que tenían al chocolate como elemento primario.
5.-¿Alguien tiene la lista con los 54 sabores que llegó a tener Coppelia?
Manos y mente a la obra.
Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.










