Ahora después,  de un siglo, resulta dañino.

   Se trata de uno de los descubrimientos de la ciencia y la técnica más importante de este pasado siglo XX. El “Plástico”, que se crea de inicio como materia prima, en 1,907 por el belga naturalizado estadounidense, Leo Baekeland, que después en el recorrer de los años se ha desarrollado como una de las industrias más importantes del planeta.

Este científico de esa época, usó – y actualmente se sigue usando – materiales como la celulosa, carbón y gas naturales, petróleo crudo (que a su vez  lo componen infinidad de otros productos), como principales materias primas.

Derivados principales serían más tarde el  polyester, acrílicos y el  vinil. Este nombre, “plástico”, viene del griego como algo capaz de moldearse como material maleable. Sus usos son tan variados que se pudieran enmarcar entre simples piezas y/o muebles, juguetes, la industria automovilística que lo usa en el 20 % de sus productos, hasta los grandes cohetes y satélites que se lanzan al espacio sideral.

Toda esta perorata es porque desde hace algún poco tiempo, los sobrantes de plásticos, empezando con las bolsitas de los mercados, son dañinos a la sociedad y hay una guerrita armada contra sus desechos, que por cierto abarca todos los países del mundo entero en estos.

Recuerdo que entre los primeros trabajos “part time” que tuve que hacer, en esta nación, por allá por la década de los cincuenta, fue de “bag boy” o sea el personaje que nunca falta en los comercios y mercados, que está siempre listo para empacar cuidadosamente su compra en cartuchos de papel. Entonces no existía esa bolsita de plástico que se adueñó del mercado después.

Ahora la han cogido con este nuevo asunto de eliminar esas bolsas que según los científicos durarían unos tres mil años en disolverse después de desechadas en  los basureros, dañando la naturaleza de la flora. Yo me pregunto ¿ entonces para que lo inventaron…?

Inclusive ya hay tiendas y mercados importantes  en las áreas más exclusivas del Condado Miami Dade, que han eliminado estos envases plásticos  y retornaron a los de papel o ponen a disposición del público bolsas de telas con los emblemas de esos comercios, claro que pagando por estos. ambos casos.  Todo tiene razones economicas, ¿ o no ?

Nada amigos, que ahora después de más de un siglo de la llegada del plástico, al final resulta dañino.

Todo esto me hace recordar en mis múltiples viajes a La Habana, que al ir a los mercados agropecuarios con mi familia, he observado que hay que llevar los envases, como jabas, etc, para traer los productos adquiridos, pues los que los venden no tienen formas  para que se los puedan llevar cómodamente, como ocurre en cualquier otro lugar del la tierra. Pero lo singular de esto en nuestra isla es que los mismos comerciantes, señalan a las afueras de estos mercados, donde casi siempre hay una señora de avanzada edad, con un paraguas o sombrilla para cuidarse del sol,  con una caja llena de bolsitas plásticas nuevas que las vende a los clientes a un peso cubano, o sea unos cuatro centavos de dólar. Nunca me pregunté ¿ de dónde sacan esas señoras estas bolsas ?, porque siempre me viene la reflexión  “ para qué averiguar algo tan común”.

Les habló, “Desde Miami”, Roberto Solís.

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