
El desprecio del gobierno norteamericano a la opinión pública mundial, frente a las prácticamente unánimes votaciones en la ONU rechazando año tras año, durante décadas, el bloqueo a Cuba, es lo que se puede esperar de administraciones intoxicadas con las anacrónicas y obsoletas teorías del destino manifiesto, la fruta madura y las verdades absolutas, más las nuevas teorías de guerras preventivas, asesinatos extrajudiciales a distancia e irrespeto a las soberanías ajenas en nombre de la seguridad nacional, y otras patrañas hegemónicas y supremacistas conque se fabrica una supuesta excepcionalidad estadounidense. Año tras año el imperio, como hubiera dicho Walt Whitman, lanza sobre los techos del mundo su bárbaro alarido.










