
Todos los presidentes de Estados Unidos aspiran a nombrar algún
magistrado para la Corte Suprema. George Washington designó a todos
los de la primera corte. No obstante, el que más jueces nombró fue
Franklin D. Roosevelt que al gobernar 12 años, tuvo oportunidad de
promover a 8 letrados. El único que no pudo nombrar ninguno fue James
Carter.
Estados Unidos ha tenido 45 presidentes, pero solo 17 presidentes de
la Corte Suprema. Cuatro de ellos nombrados por George Washington. El
primer presidente de la Corte suprema fue John Jay, el actual es John
Glover Roberts, Jr. Nombrado por George W. Bush. Ocho de los
jueces-presidentes murieron en sus cargos. En toda su historia la
Corte Suprema ha tenido 114 jueces. Ninguno ha sido destituido de su
cargo.
Aunque la Corte Suprema puede anular leyes y órdenes ejecutivas del
presidente, gobernadores o alcaldes, solo puede hacerlo cuando estas
entran en contradicción con la Constitución y en algunos casos con
disposiciones anteriores de ella misma. El alto tribunal carece de
facultades para inmiscuirse en la política.
La excepción más notable y que dio lugar a la mayor controversia de un
presidente con la Corte Suprema fue durante los gobiernos de Franklin
D. Roosevelt cuyas políticas económicas, denominadas New Deal, basadas
en el abierto intervencionismo estatal en las cuestiones económicas,
fueron rechazadas por la Corte que aplicó la doctrina Lochner, la cual
dominó el desempeño legal estadounidenses desde 1937 hasta 40 año
después.
La concepción se originó cuando fue juzgado el caso Lochner contra
Nueva York motivado por un litigio en torno a la duración de la
jornada de trabajo de los panaderos que fue limitada a diez horas por
las autoridades de la ciudad, lo cual fue declarado ilegal porque
contradecía 14º Enmienda. La sentencia suprimió el derecho del estado
a actuar como regulador de la economía, lo cual era exactamente lo que
hacía Roosevelt en su empeño por reactivar la economía y salir de la
Gran Depresión.
El presidente reaccionó tratando, entre otras cosas, de imponer una
ampliación de la Corte a 15 jueces para cambiar a su favor la
correlación de fuerzas. Aunque el proyecto no fue viable, las opciones
de Roosevelt prevalecieron debido a la renuncia del presidente del
Alto Tribunal, lo cual unido al éxito de las medidas del presidente,
su creciente popularidad y el inicio de la II Guerra Mundial aplazaron
los debates.
Existe la presunción de que el presidente Donald Trump apura la
elección de la jueza que sustituirá a Ruth Bader Ginsburg, recién
fallecida, temiendo a la posibilidad de que el último round de la
elección presidencial tenga como escenario a la Corte Suprema
No obstante, se trata de un procedimiento que toma tiempo. En primer
lugar, para elegir al sustituto, contar con su asentimiento y, antes
de enviar la propuesta al Senado, tal como ocurre con una especie de
nomenclatura de altos cargos, dar oportunidad al FBI para realizar de
oficio una reservada, aunque exhaustiva, investigación para prevenir
que surja algún impedimento o episodio incómodo como cuando Franklin
D. Roosevelt nominó para juez del Supremo a Hugo Lafayette Black que
había pertenecido al Ku Klux Klan y que a la postre fue elegido.
La prisa es mala consejera, sobre todo para Donald Trump, poco apegado
a los procedimientos regulares y sin habilidades para forjar
consensos. Allá nos vemos.











Un comentario
Muy esclarecedora la informacion, valiosa aunque en un pais con gobiernos asi, puede esperarse cualquier barbaridad. Gracias colega.