Orgullo holguinero y de la Nación cubana

Ha fallecido en Holguín Hilda Pupo Salazar, una cubana periodista extraordinaria, republico el sentido homenaje  escrito Por Richar Ronda desde la Habana. Trasmitimos a su esposo Rodobaldo y familia, nuestro sentido pesar. Hilda también publicaba sus trabajos en RadioMiamiToday

¡¡¡ Orgullo Holguinero !!!.

«Tu luz nunca se apagará.» «Descansa en paz.»

» Una Vida en Mayúsculas: Hilda Pupo Salazar»

EL 6 de Enero del 2026, cuando el silencio se ha hecho espacio y el cuerpo cansado por la batalla descansa, la palabra se levanta para contar la vida de una mujer que fue hogar, luz, pluma y conciencia. Hilda Pupo Salazar, la periodista holguinera, la martiana de corazón y acción, la colega, la madre, la hija, la esposa, parte de este mundo dejando una huella imborrable en el periodismo cubano y en el alma de quienes la conocieron.

Su obra, su “praxis discursiva”, no fue un simple ejercicio profesional. Fue un apostolado laico inspirado en José Martí, un compromiso diario con la verdad útil, con la defensa de la vida y la sociedad desde las páginas del Periódico ¡Ahora!, su segundo hogar y su familia extendida. Allí, durante cuatro décadas, ejerció el “mejor oficio del mundo” con una ética que tenía al Maestro como faro indiscutible.

Desde 1992, su columna “Trinchera de Ideas” se convirtió en un puente entre el pensamiento martiano y las realidades cotidianas de Holguín y de Cuba. Con un lenguaje elegante, inteligente y profundamente humano, Hilda logró lo excepcional: llegar a todos, sin distinción de edad o formación, “desde una exquisita labor orientadora, siempre ajustada a la contemporaneidad”. Sus textos no eran lecciones frías, sino reflexiones vivas que invitaban a valorar, a defender, a mejorar.

Su labor no pasó desapercibida para quienes cultivan el legado del Apóstol. En 2017, la Sociedad Cultural José Martí le confirió el Premio Periódico Patria, uno de los reconocimientos más altos para un comunicador cubano. En una ceremonia íntima, rodeada de colegas, martianos y seres queridos, recibió la noticia con esa humildad que solo engrandece. “Unir a Martí a esta responsable misión… privilegia mi ejercicio”, confesó. Para ella, ese premio era “el premio de toda la vida”, la confirmación de que haber entrelazado su pluma con el ideario martiano fue el camino más certero.

Antes, ya había recibido la distinción “Honrar, honra” de manos de Armando Hart, y su incansable trabajo contribuyó a que el propio periódico ¡Ahora! obtuviera el galardón “Utilidad de la Virtud”. Fue fundadora de la SCJM en Holguín, voz en eventos nacionales e internacionales, y estudiosa permanente de la obra de Martí. “De Martí se aprende a defender verdades mediante argumentos, la importancia del ejemplo, la trascendencia del hacer”, decía, y ella fue el vivo reflejo de ese aprendizaje.

Pero Hilda Pupo fue más que una brillante periodista. Fue, como se ha escrito, una “mujer mayúscula y especial”. Excepcional por su amor desbordado: a su familia, a sus amigos, a su profesión, a su país. Enferma, libró su última batalla con la entereza con la que siempre vivió. Y hoy, al despedirla, sus seres queridos y una legión de lectores agradecidos le envían un mensaje final de amor y gratitud.

Porque en Hilda se cumple, con total vigencia, la frase martiana que ella tanto hizo suya y que hoy resuena como su más legítimo epitafio: “La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”.

Su obra está en cada línea publicada, en cada lector que pensó distinto después de leerla, en el archivo del ¡Ahora! donde estudiantes y profesores siguen buscando sus “Trincheras de Ideas” para debatir y aprender. Su obra está en el ejemplo de la periodista que, como ella misma dijo, llegó a ser mejor profesional gracias al Maestro.

Descansa en paz, querida Hilda. Tu cuerpo encuentra alivio, pero tu espíritu, tu ejemplo y tu pluma comprometida seguirán viviendo, enseñando e inspirando en las páginas de la vida que ayudaste a defender con tanta pasión y talento.

Gracias por tanto amor, querida amiga Hilda Pupo Salazar.
Seguro, que un dia cualquiera, nos volveremos a encontrar.
Richard Ronda de la Torre
La Habana 6 de Enero del 2026.

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