¨Daniel Santos, de un pájaro las dos alas¨

Por Omar Ríos G.
TESORO.

América Central y Caribe

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Cómo en cada ocasión que visito Radio Habana Cuba, RHC, en su edificio de Infanta, piso 6, no dejo de asombrarme de algo nuevo que aprender…

Con sus ya ocho décadas y pico, pero de una plena iniciativa, voluntad y talento, encuentro allí a un gran amigo de la historia, el periodismo y comunicación popular: Pedro Martínez Pírez.

Funge como vicedirector de esa entidad tan útil a la sociedad cubana, que es decir Revolución, y viceversa.

Pedrito, el viejo amigo y amigo viejo, es el eterno joven de la noticia o evento importante para divulgar y compartir.

A finales del 2017, coincidí allí con un grupo de personalidades que disfrutábamos de un almanaque elaborado en España cuya particularidad estribaba en haber sido una obra del estimado amigo de Cuba, Guayasamín, que había seleccionado como modelo, al que fuera uno de los artífices más importantes de Playa Girón, conocido por los cubanos que le admiran por El Gallego Fernández.

Luego de la información de Pedrito de que en breve sería el cumpleaños 92 de este importante puntal de la Revolución, y de presentar al español útil- como gusta nombrar a un gran alumno de Armando Hart- el señor Gabriel Navarrete, editor de esta obra en forma de calendario, pasamos los invitados a la dirección de RHC a tomarnos un café. Allí encontré al ecuatoriano José Regato Cordero, con quien dialogamos sobre una figura puertorriqueña de la canción, el cantautor Daniel Doroteo Santos Betancourt, cuyas presentaciones en Cuba fueron numerosas dada la simpatía con que nuestro pueblo lo recibió. Santos cantaba temas boricuas y cubanos con su modo especial de pronunciación viril, y lo mismo gustaba su voz en un bolero, como cualquier otra variedad de ritmo.

Había un aspecto que llamaba la atención a Regato, y era la cantidad de temas de corte político que ¨El inquieto Anacobero¨ tenía en su repertorio, quizás por lo cual en su país era tan reconocido también.

En efecto, mucho cantó sobre la necesidad de libertad de su Borinquen querido, pero también nos deleitó con páginas de la Revolución cubana, desde el propio 1959. Mi memoria me llevaba a esa fecha, cuando tenía yo 9 años de edad, y escuchaba en aquellas famosas Victrolas- llamadas en Puerto Rico ¨Belloneras¨ por el tipo de moneda que se utilizaba para echarlas a andar- lo que para mí era una reafirmación de cariño a Cuba por parte de Daniel Santos. Se trataba de la composición ¨Sierra Maestra¨, dedicada a aquellos que llevaron a cabo el sueño martiano de la libertad, el último esfuerzo de aquella guerra nacida cuando la mambisada, y devenida en realidad por los rebeldes bajo la dirección de Fidel.

Le canté al nuevo amigo ecuatoriano con mi maltrecha voz la misma, muy bajo para que los demás acompañantes no repararan en nuestra mini-conversación, pero con el similar sentimiento de siempre que me acordaba de ella. Por suerte la memoria no me arrebató el privilegio de entonarla totalmente, y dejar al interlocutor alelado ante algo desconocido para él, que ya gozaba del privilegio de saber muchas de las piezas que deseaba compilar.

Pasaron los meses, hasta que llegó la Feria del Libro del 2018, evento ya usual en nuestro país, cada vez más atractivo y visitado, con la novedad de una mayor participación juvenil.

Fui, motivado por algunas actividades que deseaba cubrir para la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU), y la coordinadora de comunicadores populares TESORO. Revisando los diferentes stands y tiendas de venta de libros, para mi sorpresa divisé uno cuyo sólo título me animó a adquirirlo, a la par que leerlo en un sitio tranquilo ¨Daniel Santos en su Habana¨, del genial musicólogo Helio Orovio, muy bien catalogado por Ediciones Extramuros como ¨…una academia dentro del panorama sonoro nacional ¨… La primera ojeada fue en busca de aquella canción que me retara la memoria: Sierra Maestra. Con gran júbilo la descubrí entre otros atinados textos que daban información bastante explícita sobre la vida y obra de Daniel Santos.

Repetiré aquí la misma, con la intención de proveer sentimentalmente a tantos cubanos que disfrutaron de ella, así como de la voz de éste cantante que amó a Cuba, tanto como a su Isla del Encanto.

Pero antes, esbozaré un breve comentario del libro llevado de la mano de su autor, aunque abreviado para no abusar del lector, sobre cómo nació esa obra hermosa.

¨ Una tarde de diciembre del 1956, mientras tomaba unos tragos en una barra en Maracaibo, Venezuela, Daniel leyó un titular de un periódico que decía que Fidel Castro había sido muerto en la Sierra Maestra en el Oriente de Cuba al desembarcar el yate Granma…

… El artista puertorriqueño rememoró sus encuentros con el joven rebelde Fidel en las oficinas del presidente del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo, Eduardo Chibás, y se sintió motivado. Allí mismo, en el bar maracucho, escribió con un lápiz sobre una servilleta la canción Sierra Maestra. Trató de grabarla en Venezuela, República Dominicana, pero nadie se atrevía. Finalmente logró grabarla en Nueva York, en un pequeño estudio, y el gerente le entrgó como pago mil discos, según relató Santos a Josean Ramos, periodista boricua.
Nadie quería promocionarlo por la radio, hasta que el dueño de una tiendecita en Tampa, de apellido Galán, pudo vender algunos, el resto lo vendieron exiliados cubanos en Miami. También Daniel cantaba gratis en un cabaret y vendía los discos por el dinero que fuera, y que entregó a jóvenes del Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR-26-7) para sus gastos. Diecisiete que quedaban, los enviaba a Cuba. Uno estaba dirigido a Fidel Castro en la Sierra, quien comenzó a darle publicidad en la Radio rebelde clandestina… En la otra cara del disco, iba la ¨ Marcha del 26 de Julio ¨ de Agustín Díaz Cartaya que la compuso por orden del propio Fidel en los días previos al ataque a los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba, y el Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo, el 26 de julio del 1953.

El FBI quería involucrar al Inquieto Anacobero con el MR-26-7, u otra de carácter comunista, pero él respondía con orgullo ser nacionalista y seguidor de las ideas patrióticas de Pedro Albizu Campos…¨

Sierra Maestra,
monte glorioso de Cuba,
donde luchan los cubanos
que la quieren defender.

El capricho miliciano
que no ha de retroceder
porque tiene allá en su mano
la fuerza para vencer.

Pero si un venezolano,
como yo lo pude ver,
pudo romper sus cadenas,
pudo su yugo romper,
también lo puede el cubano,
la unión no puede perder.

Sierra Maestra,
Monte glorioso de Cuba,
Ayúdalos a vencer.

Sea por todo el amor que demostró Daniel D. Santos Betancourt a nuestro país por el agradecimiento a nuestro pueblo que lo acogió como un hijo, el apoyo a la lucha contra Batista, y por su postura nacionalista en el hermano país que lo vio nacer, es sin dudas este popular cantante parte de la poesía de Lola Rodríguez de Tió, que hermana a Cuba y Puerto Rico, como de un pájaro las dos alas.

NOTA: En el presente trabajo brindamos algunas fotos extraídas del libro de Helio Orovio sobre Daniel Santos antes de su muerte en Ocala, Florida, el 27 de noviembre del 1992; sus restos están en el cementerio del Viejo San Juan, junto a su maestro Pedro Flores.

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